domingo, 1 de junio de 2008

Recordando



Si bien tuve abuelos paternos y maternos maravillosos, también tuve la grandiosa oportunidad de que otra persona me considerara su nieta. A él, a Manuel Navarro Luna, o como siempre le dije, "Abuelo Navarro", van dedicados estos versos.




Recuerdo sus canas brillantes
jugando con el aire,
y sus espejuelos
que escondían sus ojos
con los que decía tanto.

Le recuerdo aquella tarde
en su cuarto,
rodeado de libros y papeles
y los dedos buscando palabras
con las que decía tanto.

Recuerdo sus consejos,
sus palabras cariñosas
y sus mimos y regaños.

Solo puedo recordar,
ya no lo tengo a usted ahora
aunque sé que siempre
lo tendré a mi lado,
y me dirá tanto...



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